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viernes, 7 de febrero de 2014

Crema de piquillos: sencillo aperitivo... o parche

Os pongo en situación. Toca preparar un catering para un taller de cosmética natural para once personas (taller que recomiendo mucho). Todo claro en la cabeza, ya van varios platos preparados con éxito. Siguiente paso: dos tortillas de patatas. Hay quien tiene la mano rota y siempre le salen bien. En mi caso casi siempre es así excepto cuando el día está torcido. 

Y justo así fue en esa ocasión... se me quemaron las dos. ¡LAS DOS! Ya es tener la muñeca tonta para que pase esto.

Después de la desesperación, la rabia, la impotencia, soltar por la boca todas las barbaridades posibles, toca buscar una solución.
¿Hacer dos tortillas de nuevo? No tengo la paciencia para volver a perderla y tener que salir a comprar es una lata un sábado por la tarde.
¿Otro plato distinto? Pues no apetece pensar en algo nuevo.

La única solución viable es reconvertir las tortillas. Les quito la parte quemada, compruebo que por dentro están estupendas y ponemos (mi contrario y yo) las neuronas en funcionamiento. Tras un brainstorming de unos minutos, nos quedamos con la crema de piquillos. Buscamos varias recetas, ninguna nos convence pero cogemos algunas ideas.
Al final la receta resultante es la siguiente.

10 pimientos de piquillo asados (si hay prisa, un bote de pimientos)
Avellanas crudas sin cáscara
1 diente de ajo
1 cucharada de sésamo tostado (el sésamo crudo se tuesta en una sartén con unas gotitas de aceite, debe quedar dorado, no quemado: cuidado porque es cuestión de segundos pasar del primer tono al segundo)
Unas gotas de tabasco


En el vaso de triturar o batir se echan los pimientos, el diente de ajo y el sésamo. Se tritura bien hasta que quede todo homogéneo. A partir de aquí se van echando avellanas hasta que la consistencia y el sabor sean del agrado de quien lo prepara. Evidentemente a más densidad se busca, más avellanas hay que usar.
Por último se agregan unas gotas de tabasco, esto también va a gustos, nosotros con 10 gotas lo notamos un poco pero sin gran ardor.

Para el catering puse una capa de crema de piquillos sobre una tortilla. A continuación puse encima la otra tortilla y la cubrí también de crema. 
Como nos gustó el experimento, hice más crema con algo más de tabasco y la comimos con totopos de maíz.

¿Qué sucedió en el catering? Pues parece que la tortilla fue un éxito. Tanto así que dedico esta receta a las chicas que la degustaron.

¡Buen provecho!

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cuscús calabaza y una posible combinación

Quienes seguís las recetas que se elaboran en esta cocina sabéis mi tendencia al uso del cuscús. No solo por ser tan socorrido por la facilidad de preparación, también hay que decir que está bueno y es nutritivo. 


Componer un plato completo con cuscús es tan sencillo como añadir vegetal, frutos secos o semillas, hierbas aromáticas y especias. A partir de ahí, miles de combinaciones son posibles. 
Yo voy a explicar la que he hecho hoy. 
100 grs. de cuscús 
200 ml. de agua 
1/4 de calabaza pequeña 
1 cebolla pequeña 
2 dientes de ajo 
10 avellanas crudas 
5 grs. de tomate seco en polvo 
Aceite de oliva 
Sal 
Orégano 
Albahaca seca 
Pimienta negra 

Se pelan y cortan en pequeños trozos los dientes de ajo, la cebolla y la calabaza. Se echan a pochar a fuego bajo con un poco de aceite, sal, las avellanas picadas, el tomate seco y las especias. Se remueve cada poco tiempo. Con unos 20 minutos es suficiente. 

Por otro lado se prepara el cuscús. Se calienta el agua en un cazo con un chorrito de aceite y sal y cuando rompe a hervir se aparta del fuego, se agrega el cuscús, se remueve y se deja reposar hasta que se absorba toda el agua, tarda menos de cinco minutos. Se vuelve a poner sobre el fuego y sin dejar de remover, se espera hasta que esté seco. 

Se mezcla con el resto de ingredientes que se han pochado y ya está listo para comer. 

Esta es una idea pero hay muchísimas combinaciones posibles. No dudéis en experimentar :)

¡Buen provecho!

jueves, 24 de octubre de 2013

Buñuelos de acelga

Hace ya mucho al mencionar buñuelos yo solo pensaba en dulce, en postre pero eso ya es cosa del pasado. 
Se pueden hacer buñuelos de lo que se quiera: bacalao, jamón, plátano, calabaza, alubias, zanahoria... Y también de acelga. 

Receta sencilla que me han pasado mis padres y que tiene su truco. Por eso la primera vez no salieron muy buñuelos, más bien acelgas con algo de huevo. 

1 huevo 
Harina integral de espelta (o de lo que se prefiera) 
1 cucharadita de levadura química o de bicarbonato 
Acelgas
Aceite de oliva 

Se bate el huevo y se va añadiendo harina hasta que queda una masa espesa, de la consistencia de la masa de los crepes... si es que eso ayuda. Es mas bien a ojo. Se añade la levadura o el bicarbonato, se mezcla bien. 
Las acelgas lavadas y muy bien escurridas se pican y se mezclan con la masa anterior. Debe reposar todo junto al menos una hora. 

En una sartén con aceite muy caliente y el fuego fuerte, se van echando cucharadas del tamaño que se deseen los buñuelos. No muy juntos y sin perderlos de vista para que no se quemen porque enseguida hay que darles la vuelta. 
Lo suyo es dejarlos escurrir sobre papel de cocina. 

Están buenísimos tanto fríos como calientes y se pueden tomar solos o con un poquito de miel o de salsa de soja. Para gustos los sabores. 

¡Buen provecho! 

PD. Dedico esta receta a los valientes que se vienen al taller de alimentación y salud que imparto este domingo ;)

lunes, 16 de septiembre de 2013

Risotto de arroz rojo y vegetales sobrantes


¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí! Varios temas me han apartado de la red e incluso de la cocina. Es más, hasta del mercado. Por eso en varias ocasiones no he sabido qué cocinar, la despensa estaba triste. ¡Si hasta el arroz se nos acabó tras esta receta! Menos mal que ya todo vuelve a la normalidad y la cocina vuelve a estar feliz. 

Hace una semana no sabía ya qué cocinar y pensé en hacer arroz con las verduras que había por la cocina. Cebollas, ajos y un calabacín que trajeron mis padres del pueblo, setas deshidratadas y un tercio de arroz rojo. Si todo es sacar la creatividad en la cocina y tener ganas de comer bien. 
Nombro estas verduras pero cada cual puede usar las que tenga en casa, es una buena manera de usar lo que queda antes de hacer una nueva compra. 

200 grs de arroz rojo 
1 cebolla grande 
2 dientes de ajo 
1 calabacín 
Setas deshidratadas 
Queso parmesano rallado en abundancia 
1 vasito de vino blanco 
Aceite de oliva 
Sal 
Tomillo 

En una olla se calienta agua, cuando rompe a hervir se baja el fuego y se echa el arroz. Se deja unos 40 minutos, siempre algo menos de lo que indique la bolsa. 

En una cazuela de barro se pochan, con un chorrito de aceite, los dientes de ajo y la cebolla picados. Con el fuego bajo y moviendo de vez en cuando. Mientras tanto se pela el calabacín y se corta en dados pequeños. Las setas rehidratadas se cortan también a trocitos. 
Primero se echa el calabacín en la cazuela y se deja pochar unos 10 minutos antes de añadir las setas, la sal y el tomillo. En cualquier momento, si se ve que las verduras sueltan poca agua y se pegan a la cazuela, se añade un poco mas de aceite. 

5 minutos después de echar las setas ya se puede incluir el vino. 3 minutos más y se echa el arroz previamente escurrido. Se remueve con las verduras dos o tres minutos y ya se puede añadir el agua. 
¿Qué agua? Pues agua caliente, no hace falta que haya hervido, con calentarla un poco es suficiente. 
¿Y cuánta? La suficiente como para cubrir las verduras y el arroz. El fuego se deja bajo en todo momento. Hay que remover de vez en cuando. 
¿Cuánto tiempo se deja? Hasta que el agua se evapore del todo, pueden ser de 10 a 15 minutos. No hay que inquietarse si se tarda más, es un plato que tiene que hacerse con tiempo. 

Cuando ya esté casi seco, se echa el queso rallado y se remueve bien para que quede bien derretido y mezclado. De esta manera el arroz queda muy cremoso. Ya se puede apartar del fuego, tapar y dejar reposar unos 10 minutos más. 

Parece muy laborioso pero no es así. Cierto que requiere tiempo pero es de lo más fácil. Y de un día para otro está riquísimo. 

¡Buen provecho!

martes, 23 de julio de 2013

Mijo refrescante con aguacate y cebolla


Cuando hace frío estoy deseando que llegue el calor. Y con el que hace estos días estoy deseando que refresque un poco. Si es que hay un punto de temperatura que se da muy pocos días al año en que se está en el paraíso. El resto del tiempo hay que llevarlo lo mejor posible. 
La alimentación ayuda mucho a ello. Ahora lo que apetecen son platos frescos, que quiten calor del cuerpo. 
El mijo, en invierno, se puede preparar con recetas calientes como una sopa, aunque en verano se puede usar como en la siguiente. Muy fresca y también nutritiva gracias al mijo, la cebolla y el aguacate. 

2/3 de taza de mijo 
1 aguacate 
1/2 cebolla 
Zumo de un limón 
1 puñado de nueces picadas 
Aceite de oliva 
Sal 
Taza y media de agua 

Lo mejor es cocer el mijo el día antes, o al menos unas horas, para poder enfriarlo en la nevera. 
Se pone el agua a calentar y cuando hierve se echa el mijo y se baja el fuego. Se deja unos 12 minutos pero lo mejor es ir probando. Si queda agua, se cuela bien y, una vez templado, se mete en la nevera. 

En la picadora se echa la cebolla, el aguacate, un chorrito de aceite, sal al gusto y el zumo de limón. Se tritura hasta que quede casi pastoso, aunque a mi me gusta que se encuentren los trocitos de vez en cuando. Se prueba y si se quiere se añade mas aceite o sal. 
A mi no me gusta abusar de estos ingredientes para que resalte el sabor del limón y del aguacate. 

La "crema" resultante se mezcla con el mijo. 
Cuando se emplata, se esparcen por encima las nueces picadas. 

Dos apuntes. 
Utilicé cebolla normal, no la dulce, y no resultó fuerte ni se repitió, supongo que gracias a la potencia del aguacate y del limón. 
Por otro lado, este plato se puede preparar el día antes o por la mañana y dejarlo listo en la nevera. Perfecto para el tupper veraniego. Y no tengo más que decir. Bueno sí: 

¡Buen provecho!

viernes, 5 de julio de 2013

Revuelto de huevos con pasta y champiñones


Tengo pasta de sopa pero con este calor es imposible tomar caldo. Un horror. Pero apetece. 
Qué tontería ¿unos lazos, unos macarrones, unos espaguetis? Pues no, me apetece ESA pasta, unas conchitas de harina de espelta. 

¿Con verduras? Uf, es que siempre es más o menos lo mismo. 
¿Con un huevo frito o escaldado? Hace demasiado calor para ponerme a freír... Hace demasiado calor para cualquier cosa. 
Solo queda inventar. 

200 grs. de conchitas de pasta de espelta 
150 grs. de champiñones frescos 
1/2 cebolla 
2 huevos de corral 
Queso parmesano rallado 
Aceite de oliva virgen extra 
Sal 
Cúrcuma 
Pimienta negra molida 

Por un lado de cuece la pasta, entiendo que no hace falta explicar como. 

Por otro lado, en el wok (en caso de no tener, en una sartén) se echa un chorrito escaso de aceite y, cuando esté caliente, se saltean la cebolla y los champiñones, todo cortado en trocitos pequeños. Si es en wok, el fuego tiene que estar bajo para evitar que se pegue. 
Al cabo de unos 15 minutos se añade una cucharadita de cúrcuma, pimienta negra al gusto y sal, se remueve bien hasta que quede bien repartido. 

Se agrega la pasta escurrida y otro chorrito de aceite, se mezcla con el resto de ingredientes y se echan los huevos batidos y el queso rallado. Se sube un poco el fuego y no se deja de remover en cinco minutos. 
Se aparta del fuego y ya se puede emplatar. 

Vale, sí, es un plato que está caliente pero al menos no se suda al prepararlo y al cabo de cinco minutos ya no quema. 

¡Buen provecho!

jueves, 27 de junio de 2013

Salmorejo con avellanas


El año pasado ya hice un salmorejo con manzana para evitar el uso de pan. No es que no me guste el pan pero normalmente se usan panes industriales así que mejor si se pueden usar ingredientes que nutran el cuerpo de manera más sana. 
Que no, que no digo que el pan no sea cosa buena pero tiene que ser pan del bueno, con ingredientes de calidad y eso es dificilísimo de encontrar. 

Volviendo al salmorejo de hoy, se pueden usar tanto avellanas como almendras, cada cual que escoja pero siempre crudas. 
Vamos a ello, para dos personas. 

5 tomates de rama (si son tipo pera tendrán que ser más por el tamaño) 
2 dientes de ajo (porque nos gusta fuertecito, si no uno) 
30 grs. de avellanas crudas (puede variar, ya veréis el porqué) 
Aceite de oliva virgen extra 
Vinagre de xerez 
Sal 
1 huevo duro 
Jamón ibérico 

Tan fácil como lavar los tomates y meterlos en el recipiente para triturarlos (sea batidora, sea thermomix, sea vaso de triturar). Se trituran y se añaden los dos dientes de ajo pelados y sin la parte central para evitar que repitan durante todo el día. 

Las avellanas se van añadiendo poco a poco y triturando hasta que quede el espesor deseado, por eso comenté antes que los 30 gramos eran aproximados. También se tiene que triturar hasta que quede el granulado que se quiera. Si no gusta encontrar los trocitos, mejor es picar las avellanas solas antes. 

Por último aceite, vinagre y sal al gusto. Al gusto porque se tiene que ir probando, al menos para mi es necesario, supongo que con los años no lo necesitaré pero ¿quién ha hablado de necesidad y no de placer? 

Todo triturado ya puede ir a la nevera dos horas para que coja más sabor al ajo y para que enfríe. 
Se emplata el salmorejo, se ralla medio huevo por encima en cada plato y se reparte el jamón en trocitos. 

Tengo que reconocer que me gusta más que el salmorejo de manzana pero es porque me gustan mucho los frutos secos. Variar es lo mejor. 

¡Buen provecho!

martes, 18 de junio de 2013

Pastelitos de verduras de concurso


Hace unas semanas María de Tiendeo contactó conmigo para participar en un concurso de recetas con productos de temporada. 
Por motivos varios hasta esta semana no me he puesto con ello. Se suma que en cuanto tengo que pensar en una receta con condicionantes me atasco, no sé por donde tirar. 
Lo bueno es que en junio hay muchas verduras de temporada. 

Yo no sé qué vegetales corresponden a cada mes aunque al comprar en frutería de proximidad, me es fácil saberlo. 
Pimiento, calabacín y zanahoria aparecen en junio. La berenjena llegaría en julio pero este año se ha adelantado, al menos la berenjena morada. 

¿Qué puedo hacer con esto? 
Se me ocurre lo mismo de siempre hasta que recuerdo el agar agar que tengo guardado, la opción natural a la gelatina. 

1 calabacín 
1 berenjena morada 
3 zanahorias 
2 pimientos del piquillo 
3 grs. de agar agar en polvo 
Agua 

Lo primero es lavar y pelar los ingredientes y hacerlos al vapor. Se podrían pochar pero al vapor son más sanos. Se separan en cuatro montones por colores y se trituran. 

En un cazo se ponen unos 600 ml de agua a hervir con el agar agar removiendo de vez en cuando. Al llegar a ebullición se baja el fuego y se deja calentando. 

Se echan tres cucharones de agua con agar sobre el calabacín y se remueve bien. Seguidamente se reparte esta mezcla en moldes de muffins o de madalenas. Da para rellenar ocho pastelitos. Se mete en la nevera. 
El agua con agar agar tiene que seguir a fuego muy bajo para que no se solidifique. 

Al cabo de diez minutos se hace con las zanahorias lo mismo que con el calabacín y se reparte en los moldes. Otra vez a la nevera diez minutos y se repite la tarea con la berenjena hasta rellenar los moldes hasta arriba. Se deja en el frigorífico un mínimo de media hora. 

Para desmoldar se puede usar una tabla grande de cortar para tapar los moldes y poder darles la vuelta. Con una pala de pastelería se trasladan a los platos. 

Para terminar los pastelitos se ponen los pimientos triturados por encima habiéndolos mezclado previamente con el agua con agar y habiendo templado. Los pastelitos están muy ricos acompañados por un sencillo cuscús. 

Cierto que dan más trabajo que unas verduritas pochadas pero tampoco se trata de hacerlos cada día si no como acompañamiento en una comida más elaborada. 

Solo me queda decir que si os apetece votar esta receta (u otra que consideréis) os dejo el link.  

¡Buen provecho!

viernes, 24 de mayo de 2013

Berenjena rellena de cuscús


Hacía semanas que no comía cuscús. Me apetecía. Pero ahí estaban las verduras y ¿qué podía hacer? ¿Otra vez cuscús con verduras? Bien bueno está pero algo monótono. Una berenjena rogando servir de alimento de una vez. Bueno, pues una berenjena rellena. Ya pero me apetece cuscús... 
¿Quién ha dicho que no pueda servir de relleno? Quien lo haya dicho va a tener que retractarse porque la prueba está superada. Y eso que iba a contrarreloj porque entre semana los tiempos están marcados por el trabajo. 

1 berenjena grande 
1/2 cebolla 
100 grs. de cuscús 
Queso parmesano rallado 
Aceite de oliva virgen extra 
Sal 
Agua 


Se lava la berenjena y se parte por la mitad. A lo largo, claro. Se vacían las dos partes, dejando la piel y una pequeña capa que da consistencia a los recipientes naturales. 
Se pican la cebolla y el interior de la berenjena y se pocha en una sartén con un chorrito de aceite y sal, a fuego medio. Eso supone unos veinte minutos. 

Mientras tanto se prepara el cuscús, en esta ocasión sin mantequilla: cuando hierve el agua con sal y aceite, se aparta del fuego, se echa el cuscús y se deja unos tres minutos, tras los cuales se pone a fuego bajo y se remueve hasta que se acaba de secar. 
También se aprovecha para rallar el queso. 

Volviendo a las verduras, cuando han pochado se echan en la picadora. Una vez trituradas se mezcla con el cuscús. 
En una bandeja de horno, sobre papel vegetal o de aluminio, se ponen las partes exteriores de la berenjena y se rellenan con la mezcla de cuscús y verduras. Se cubren con el queso rallado y se meten en el horno para gratinar hasta que el queso esté dorado. 

Un apunte para vegetarianos que no quieren tomar queso: se puede sustituir por levadura de cerveza. Yo todavía no lo he probado pero quien lo toma cuenta maravillas. Cuando lo pruebe daré mi opinión. 

Volviendo a la berenjena rellena de cuscús, ha sido un experimento exitoso lo cual me ha alegrado mucho el día. 

¡Buen provecho!

sábado, 18 de mayo de 2013

Crema de hinojo, fría o caliente


Vuelve el frío, esto es de locos. Menos mal que la ropa de invierno y el nórdico siguen donde estaban, será desconfianza gallega. 
Apetecen de nuevo platos calientes, ahora mismo tengo en la olla unas judías rojas. Hay que aprovechar cuando hace frío porque con el calor se quitan las ganas de estos platos. Sin embargo hay otras recetas que se pueden tomar tanto frías como calientes, como las cremas. 

Eso es lo fantástico de la crema de hinojo, se toma durante todo el año: fría refresca por el sabor del hinojo y caliente reconforta al favorecer el hinojo la digestión. El bulbo de hinojo, que es la parte que se usa en esta receta, es todo un alimento medicamento, aquí os dejo unos cuantos beneficios. Y para que aprovechéis estas propiedades, una receta básica. 

2 bulbos de hinojo 
1 cebolla mediana 
1 patata 
Aceite de oliva 
Sal 
Pimienta 
Agua 

Lo primero es limpiar los bulbos: es como una cebolla, basta con quitar la primera capa y, si se quiere, limpiarla un poco. Se pelan también cebolla y patata. Los tres ingredientes se trocean y se ponen a cocer en agua con sal. Con media hora debería bastar. Yo los hice al vapor pero cualquiera de las dos opciones da buen resultado. 
Una vez cocidos se apartan del agua y se trituran con un chorro de aceite, pimienta y, si queda muy espeso, se añade un poco de agua de la cocción. Se prueba y se compensa sal, aceite o pimienta al gusto. 

A quien le guste el sabor de la infusión de hinojo o de anís, esta crema le va a resultar un descubrimiento que no va a poder olvidar. 

¡Buen provecho!

viernes, 10 de mayo de 2013

Contra la anemia: sopa de mijo y tofu


Habéis leído bien. Hoy traigo una receta mas que sana, terapéutica, muy buena para combatir la anemia. 
El mijo es un cereal que aporta proteina completa, lo cual no se puede decir de la mayoría de los alimentos. Por otro lado el tofu es rico en hierro, fósforo y potasio así como en calcio, entre otros. Es posible que muchos no hayáis tomado nunca mijo o que nunca hayáis cocinado tofu pero tanto uno como otro son ingredientes de fácil manejo y muchas posibilidades. 

Una sopa como la que traigo hoy es perfecta para cenar puesto que su gran aporte proteico junto con las pocas grasas, hace que el cuerpo pueda renovarse durante la noche: mientras dormimos el cuerpo aprovecha el descanso para reparar los tejidos dañados y fortalecerse. 
Sin más, vamos a la sopa. 
1/2 tofu fresco cortado en dados pequeños 
1 cebolla pequeña 
1/2 taza de mijo 
1 diente de ajo 
2 zanahorias pequeñas 
1 patata 
Aceite de oliva 
Sal 
1 litro de agua 

En un cazo u olla pequeña con un chorrito de aceite caliente se pone a sofreir el ajo y la cebolla picados a medio fuego. Unos cinco minutos y se echa el tofu cortado en cubitos. Se saltea un minuto, se agrega el agua y se sube el fuego. 
En cuanto empieza a hervir se agrega sal, la zanahoria picada y la patata en cubitos. Tras cinco minutos se añade el mijo, se tapa y se deja cocer unos 10 o 15 minutos. Y sopa lista. 

No pongo un tiempo concreto porque depende de como guste el mijo, como siempre es cuestión de probar. 
Sé que con la llegada del calor no apetece sopa pero si se deja templar, está bien buena. Os animo a probarla, sobretodo si sufrís algún tipo de anemia o carencia proteica. 

¡Buen provecho!

domingo, 5 de mayo de 2013

Risotto integral exprés de verduras

Foto improvisada porque no esperaba que saliera algo presentable...

Todo italiano que lo lea me va a echar mal de ojo. Por favor, no lo hagáis, sed un poco flexibles con esta cocinerita. Bien sabéis que me gusta respetar las recetas y ya he hecho risotto en otras ocasiones. 

En realidad el arroz que traigo hoy fue una combinación de no saber qué cocinar, de olvidar un arroz en plena cocción y lo que quedó del día anterior. No voy a decir que se use cualquier sobrante, por eso voy a aportar la receta desde cero. 
Vamos a ello. 
200 grs. de arroz integral 
1/2 cebolla 
1 pimiento rojo 
3 hojas de acelgas con sus respectivas pencas 
2 diente de ajo 
Aceite de oliva 
Sal 
Agua 
50 grs. de queso parmesano rallado 

El día anterior habíamos comido acelgas al vapor y habían quedado unas pocas. Así que para hacer este arroz, hay que cocer o hacer al vapor las acelgas y luego cortarlas en juliana. 

En cuanto al arroz, se pasa por agua y se escurre. Mientras tanto se pone a calentar una olla vacía. Una vez caliente y a fuego medio se añade el arroz y se remueve hasta que quede seco. Se añade un chorrito de aceite, se remueve un minuto, se cubre con el doble de agua y se tapa. No incluyo sal porque es suficiente con la que se añade a las verduras y con el queso. 
Si el paquete de arroz indica que se deje 35 minutos, lo dejamos 40 para que quede pasado. Las verduras. 

Se pelan ajo, cebolla y pimiento. El ajo se pica y se echa en una cazuela con un chorrito de aceite y a fuego bajo. Se cortan la cebolla y el pimiento en juliana, se añade a la cazuela con un poco de sal y se tapa. Se dejan pochar veinte minutos. 
Si se calcula bien, arroz y verduras acaban de cocerse al tiempo. 

Se escurren acelgas (y se cortan) y arroz y se echan en la cazuela. Se remueve bien. Si las verduras no han soltado mucha agua, se añade una cuchara de agua templada. 
Tras cinco minutos, el broche final: se echa el queso rallado y se remueve hasta que quede integrado, de manera que el arroz adquiere un aspecto pastoso, diría que "arrisottado". 

Parece mentira pero desgana y descuidos pueden dar gratas sorpresas. 

Esta receta la dedico a mi primo que esta semana se ha ido a trabajar a Italia, deseosa estoy de que se asiente para ir de visita... 

¡Buen provecho!

domingo, 28 de abril de 2013

Champiñones y guisantes sobre crema de calabaza



Me encanta poner nombres largos a recetas cortas y sencillas. Suena a receta de cocina de autor. Autor tiene pero es una receta de andar por casa, estupenda pero que se puede hacer con poco esfuerzo. 

Ingredientes cocidos al vapor. Cada vez me gusta más cocinar así, no se abusa del aceite, la cocción es rápida y se conservan mucho más los nutrientes. Al no disponer todo el mundo el cestillo para cocinar al vapor, daré una versión alternativa. 
Como siempre, si no digo lo contrario, las cantidades son para dos personas. 

200 grs. de calabaza ya pelada 
1 cebolla 
200 grs. de champiñones frescos 
150 grs. de guisantes frescos pelados 
Aceite de oliva 
Sal 
Agua 

Se llena la olla hasta la mitad con agua y se pone a calentar a fuego fuerte. Mientras tanto se pelan calabaza y cebolla y se cortan ambas a trozos pequeños para cocerlas en menos tiempo. Cuando el agua hierve, se pone el cesto encima, cebolla y calabaza dentro y se tapa. Se baja el fuego y se deja cocer, como mucho, 15 minutos. 

Pasado este tiempo, sin apartar la olla del fuego, se quitan los alimentos cocinados del cestillo y en su lugar se ponen los guisantes y los champiñones lavados y troceados al gusto. Se tapan y se dejan 10 minutos. Eso si gustan algo duritos como es en nuestro caso. Como siempre, todo es probar. 

Mientras cuecen, se trituran la cebolla y la calabaza, añadiendo un chorro de aceite y sal al gusto, teniendo en cuenta que los champiñones y los guisantes no se van a salar. El espesor también depende de cada cual, si se quiere una crema más líquida basta con añadir agua. Yo añado un cucharón nada más. 

En platos hondos se pone la crema como base y por encima los guisantes y los champiñones. 

¿No podemos cocinar al vapor? Pues se cuecen en agua la calabaza y la cebolla. Champiñones y guisantes se saltean en una sartén con un chorrito de aceite. 


Sencillo ¿verdad? 

Delicioso el ir mezclando los ingredientes y es una receta para todo el año: con frío la crema caliente y con calor la crema templada o incluso tirando a fría. 

¡Buen provecho!

viernes, 12 de abril de 2013

Quinoa guacamoleada

¿Veis como tiene que quedar la quinoa cocida?

Cada vez son más los días en los que no sé que hacer para comer, es lo que tiene saber cada día un poco más sobre nutrición: quiero seguir tan bien las pautas de una alimentación correcta que se me bloquea la neurona. 
En teoría las proteínas deberían dejarse para la cena puesto que así se utilizan mientras se duerme para mantener o reparar nuestro organismo. En cambio, los hidratos de carbono tendrían que ocupar gran parte de desayuno y comida. El problema es que las proteínas están por todas partes así que a mediodía acabo combinando... Cuando me da por explicar mis problemas me pierdo. 

La cuestión es que busco los hidratos por todas partes para no hacer las comidas muy repetitivas y, aunque parezca mentira, la quinoa ha sido un descubrimiento de hace pocos meses. 
No tiene un sabor espectacular, ni bueno ni malo, pasa bastante desapercibido. Lo que sí tiene la quinoa es que es un superalimento que contiene todos los aminoácidos esenciales por lo que incorporarla a nuestra dieta es una muy buena opción. 

Para darle alegría a un plato de quinoa hay que compensar con ingredientes de sabor más potente como puede ser una salsa similar al guacamole. Unas líneas más abajo entenderéis porque digo que es similar... 

150 grs. de quinoa (para dos personas) 
Agua 
1 aguacate 
1 tomate 
1/2 cebolla 
Nueces picadas 
Aceite de oliva 
Sal 

Lo primero es cocer la quinoa, lo cual tiene su truco. 
Se pone a hervir el agua, el doble que quinoa: es decir, si los 150 grs. ocupan un vaso, se ponen a hervir dos vasos de agua. Al agua se le añade sal y cuando hierve se echa la quinoa y se baja el fuego. 
En unos 10 o 12 minutos debería estar lista ¿cómo lo sabemos? Un truco muy sencillo: cuando de cada granito haya salido una especie de rabito dando la sensación de que es un ojito. En la foto se puede apreciar... 

Mientras hierve el agua y cuece la quinoa, se prepara la salsa. 
En una sartén se echan unas gotas de aceite y cuando esté caliente, se baja el fuego y se pocha la cebolla picada. Tras cinco minutos se echa el tomate picado y sal y, pasados diez minutos, se añade el aguacate cortado a trozos pequeños. Cinco minutos más y se retira. Se tritura pero solo un poco para que se noten los trozos de aguacate. A esta salsa se le añaden las nueces y se mezcla bien. 

Para emplatar solo hace falta escurrir la quinoa y echarla en un plato junto con la salsa. 

Si gustan los platos picantes, a la salsa se le puede añadir guindilla dando una sensación más parecida todavía al guacamole. De cualquier manera, sencillo y nutritivo. 

¡Buen provecho!

jueves, 28 de marzo de 2013

Alcachofas en conserva, para un imprevisto


Hasta el año pasado no me gustaban las alcachofas, creo que ya lo he comentado en más de una ocasión. Pero el ser humano es cambiante, bueno, al menos pienso que debería serlo, si no no evolucionaríamos. Ya me voy por las ramas, vuelvo a las alcachofas. 
Se pueden comer de muchísimas maneras pero nunca viene mal tener un repuesto para los imprevistos. De ahí el tener conservas. Y mucho mejor conservas hechas en casa. El primer experimento: alcachofas en aceite. 
Solo necesitamos: 
Alcachofas 
Zumo de 1 limón 
Más o menos 
50 cl. de aceite de oliva 
10 cl. de vinagre de vino blanco o xerez 
Sal 
2 litros de agua 

Las alcachofas se van a conservar en un tarro de vidrio así que se usan tantas como quepan. A tener en cuenta que solo se van a usar los corazones. 

Se lavan las alcachofas, se quitan las hojas de fuera hasta llegar a las tiernas, el corazón, y se cortan en dos o cuatro partes, dependiendo del tamaño. En un bol grande se echa un litro de agua y el zumo del limón y se ponen a remojar las alcachofas una media hora. 
Se pone otro litro de agua al fuego junto con el vinagre y la sal. Se escurren las alcachofas y se echan en el agua hirviendo para dejarlas cocer a fuego lento unos diez minutos. Pasado este tiempo se sacan del fuego, se escurren y se dejan enfriar sobre una rejilla o un paño. 

Una vez frías, se rellena el tarro de vidrio alternando alcachofas y aceite. Se cierra y se guarda en un lugar fresco donde no le de mucha luz. 

Estupenda conserva muy fácil de hacer y viendo como están en Chipre, a lo mejor es bueno tener una buena despensa... 

¡Buen provecho!

lunes, 18 de marzo de 2013

Chips de yuca


Cada vez que vamos a casa de mis padres nos espera un experimento culinario nuevo. Ahora están encantados con el queso vegetariano con chips de yuca. Del queso no me olvido, ya lo compartiré más adelante. En cambio, las chips de yuca son tan fáciles y están tan buenas que las tengo que poner ya. 

¿Sabéis lo que es la yuca? 
Es una raíz originaria de las zonas tropicales de América. Hay muchas maneras de comerla pero siempre debe cocinarse o tratarse puesto que, en estado crudo, es un veneno muy potente debido a la cantidad de ácido cianhídrico que contiene. Muy conocida es la tapioca, la harina de yuca. 
Para hacer chips, nos quedamos con la yuca tal cual. 

1 raíz de yuca 
Aceite de oliva 
Sal 

La raíz de yuca debe lavarse bien y pelarse. Tras esto, se corta en rodajas muy finas, si hace falta con una mandolina. 
En una sartén con el aceite bien caliente y el fuego fuerte, se van echando las rodajas de yuca y se fríen por ambos lados. Tiene que haber aceite suficiente para cubrir la yuca pero no se debe echar toda de golpe, si no las rodajas separadas. Parece que vaya a ser un proceso muy lento pero al ser tan finas se hacen casi vuelta y vuelta. 
Se quitan del fuego dejándolas sobre papel de cocina para que absorba el aceite sobrante. Se ponen en un plato y se salan al gusto. 

No necesitan nada más. Quedan más crujientes que las patatas, están deliciosas y son muy nutritivas. 

¡Buen provecho!

domingo, 10 de marzo de 2013

Setas a la yema



Así se llaman varios platos que sirven en El cisne azul, un restaurante al lado de la plaza de Chueca, que tiene todo el aspecto de bar manolo, bar de barrio pero donde, según muchos, se preparan las mejores setas de Madrid. 
Doy fe de que son recetas sencillas y riquísimas con productos de muy buena calidad. De setas no sé mucho, salvo lo que me encantan. 

Volviendo a El cisne azul, tienen varios platos de setas con huevo, porque aunque se llaman a la yema, la clara también va incluida. No se me habría ocurrido nunca una receta así. Bueno, nunca no sé, pero difícilmente. 
Ya supondréis como se hace pero en domingo no hay que hacer grandes esfuerzos mentales, por eso os dejo la receta. Yo he supuesto como lo hacen y he hecho alguna aportación por mi cuenta. 

200 grs. de setas frescas, del tipo que se prefiera 
2 huevos 
Aceite de oliva 

Se lavan las setas, se escurren y se cortan al tamaño que se desee. Para escurrir las setas, se puede presionar cada una entre las manos, es más rápido que dejarlas en el escurridor. 
Se unta una parrilla con muy muy poco aceite, se calienta y se echan las setas. Dos o tres minutos por cada lado y ya se pueden pasar a un plato. 
Se fríen los huevos a la vez, total, los vamos a romper para comerlos. 
Se ponen sobre las setas y se reparte la sal de jamón. Evidentemente, se puede usar otro tipo de sal, como la maldon. 

Listo, no tiene más secreto. 

¡Buen provecho!


domingo, 3 de marzo de 2013

Guiso de guisantes y champiñones


Sin caldo, como nos gusta en casa

Mi contrario está griposo. Llevaba unos días incubando, con síntomas pero, nada más empezar el fin de semana, ha caído del todo en la enfermedad. Por ello nada de carnaza ni comidas fuertes, le toca comer arroz y platos de cuchara, aunque a ninguno de los dos nos guste mucho el caldo en guisos, solo en sopa (y no mucho) o el caldo solo. 

Le encantan los guisantes, a mi contrario digo. Y yo soy muy débil ante el enfermo así que compré guisantes, además de patatas, champiñones, berenjenas, pimientos, cebollas, y un sinfín de vegetales. 
Mientras compraba no se me ocurría como hacer los guisantes pero en el camino de vuelta a casa fui dándole vueltas y al llegar a casa ya tenía la idea clara de lo que iba a hacer, lo que ahora os cuento. 

200 grs. de guisantes frescos ya pelados 
3 patatas 
120 grs. de champiñones 
1/2 cebolla 
2 dientes de ajo 
500 ml. de agua 
Aceite de oliva 
1 cucharadita de cúrcuma 
Sal 

Lo primero es tener todos los ingredientes pelados, lavados y cortados: ajo y cebolla picados bien pequeños, los champiñones en seis trozos cada uno (si son grandes como los que compré) y las patatas a trozos no muy gruesos para que se hagan antes. 

En una cazuela de barro se calienta, a fuego medio, un chorrito de aceite y se echa el ajo. Un minuto después se echa la cebolla y se deja cuatro minutos más, con cuidado de que no se pegue. Lo siguiente es echar los guisantes y un chorrito de aceite más, otros tres minutillos, tras lo cual van los champiñones. Dos vueltas de cucharón y se echan las patatas, el agua, la sal y la cúrcuma. Se remueve todo y se tapa. 

Aproximadamente media hora de cocción sin olvidar de remover de vez en cuando. Dependiendo de la cazuela, puede calentar tanto que empiece a hervir, en ese caso solo hay que bajar un poco más el fuego. 
¿Cuándo está hecho? Como la media hora es aproximada, lo mejor es, a los veinte minutos, pinchar una patata con un palillo. Si se clava sin esfuerzo, ya está hecha. Si no, se deja un poco más y se vuelve a probar. 

Un plato sencillo de hacer y realmente muy rico, con estas medidas salen tres platos pero nosotros dos nos lo comimos todo... sin caldo. Para que digan que lo sano no está bueno... 

¡Buen provecho!


viernes, 22 de febrero de 2013

Milhojas gratinado de patata y calabaza



Pocos ingredientes hacen falta para esta receta, tan sencilla que lo más "complicado" es pelar y filetear la calabaza. Es una tarea que no me gusta en absoluto pero está tan buena que bien vale el sacrificio. 

Eso pensé ayer cuando vi que las patatas se estaban poniendo malas. ¿Qué puedo cocinar...? En la nevera, media calabaza triste y sola. Iba a hacerla a la plancha pero había que aprovechar las patatas. ¿Una crema? Últimamente me gusta mucho masticar, se sienten más los sabores. 
Estupendo, entonces al horno todo... 

4 patatas 
1/2 calabaza (no de las de Halloween...) 
Queso parmesano rallado 
Aceite de oliva 
Sal marina 
Canela 
Romero 


Se pelan las patatas y la calabaza. Se filetean con un grosor de más o menos un centímetro. Se pone el horno a calentar a 200º. 

Mientras calienta, se unta una fuente de vidrio (de tenerla) con un poco de aceite. Se pone una capa de patata, una capa de calabaza y otra de patata. Se echa un poco de sal y de aceite. Se pone otra capa de calabaza y otra de patata. Se echa sal, tomillo, canela y aceite en ese orden. 

Al horno 30 minutos a 170º. 
Transcurrido ese tiempo, se echa el queso por encima y, con el horno en modo grill, se gratina durante 10 minutos. 

Cierto que lleva tiempo, entre preparación y horno, casi una hora, pero el trabajo que da es poco y el resultado estupendo y sanísimo. Dudé entre poner o no el queso pero una vez probado el resultado, me alegra haberlo incluido. 

¡Buen provecho!


lunes, 4 de febrero de 2013

Berenjenas Szechuan: viajamos a China



Szechuan no es un estilo de cocción o una nueva técnica culinaria. Szechuan es una región de China cuya gastronomía se caracteriza por el picante.
El otro día estuve comiendo en el bar chino que hay en los bajos de la plaza España de Madrid. Para quien no lo conozca, merece la pena la incursión. Según los que han vivido en China, es comida auténtica, nada que ver con los restaurantes chinos que se encuentran por todas partes.

Volviendo a las berenjenas de hoy, no son tan auténticas como el mencionado bar pero están buenísimas y seguro que más próximas a la gastronomía china que lo que sirven en muchos restaurantes orientales.
 
2 berenjenas
2 dientes de ajo
1 cebolla mediana
2 cucharadas de salsa de soja
3 cucharadas de salsa de chile, tabasco o una guindilla seca
2 cucharadas de vino de arroz o de jerez seco
2 cucharadas de vinagre de arroz o de jerez
1 cucharada de azúcar integral de caña 
Aceite de oliva
2 centímetros de raís de jengibre fresco
Perejil
150 ml. de agua 

Si no estamos en temporada de berenjena, mejor pelarlas tras lavarlas. Se cortan en dados, igual que la cebolla. El ajo se pica pequeñito.

Se calienta el wok con un chorrito escaso de aceite y se echan el ajo, la cebolla y el jengibre rallado. Se saltean dos minutos y se añaden las berenjenas, que se dejan, siempre a fuego alto, durante tres minutos.

Se añade el tabasco o el chile picado, el vinagre, el vino, el azúcar y la salsa de soja. Se remueve bien durante un minuto más y se añade el agua.

Se deja que llegue a ebullición, se baja el fuego para que la berenjena quede tierna, unos cinco minutos, tras los cuales se sube el fuego de nuevo y se deja hasta que el líquido desaparezca. No hace falta estar pendiente, solo de vez en cuando para remover un poco. En unos 20 minutos debería de quedar casi seco.

Se sirve en un plato, adornando por encima con perejil picado.

Lleva un tiempo hacerlo pero no es complicado. Merece la pena probarlo.

¡Buen provecho!