martes, 15 de octubre de 2013

Piruletas de parmesano

Reciclando envase :)

Desde que una amiga nos puso las piruletas de queso como aperitivo, he querido hacerlas pero siempre me he pensado que no me iban a salir bien. Y como siempre, el tema está en ponerse a ello. Llegó la oportunidad con la preparación del aperitivo para la presentación de Villa El Pedrete. ¡Qué éxito siendo solo queso y sésamo!
Mas vicio que las piruletas dulces de toda la vida. ¿No lo creéis? Haced la prueba, os digo como.

Queso parmesano rallado a gusto... mucho
Semillas de sésamo crudas
Palos de brochetas

Parte de la mesa de aperitivos

Se pone papel de hornear en la bandeja y se reparten cuatro o cinco montoncitos de queso que se aplanan un poco y a los que se da forma circular. Se coloca un palo desde el centro de cada círculo hacia abajo y se cubre con un poquito de queso. 
Consejillo a los pinches de cocina: que los círculos de parmesano no estén muy cerca entre sí porque con el calor se "expanden". 

Se echan unas semillas de sésamo encima de cada piruleta y al horno precalentado a 170º. Yo lo pongo con calor arriba y abajo. Hay que ir vigilando las piruletas, dependiendo de la potencia del horno, en unos cinco o seis minutos el queso de la circunferencia se vuelve dorado. 
Es el momento de subir la bandeja a la parte más alta del horno y dejarla otros dos o tres minutos. 

Cuando se saca, con una paleta de cocina o similar se separan del papel y se dejan enfriar que es cuando endurecen. 
Y ya están listas para comer, qué ricas... 

Se pueden hacer cambiando el sésamo por pipas, hierbas aromáticas, pimienta negra o lo que se os ocurra. 

¡Buen provecho!

lunes, 16 de septiembre de 2013

Risotto de arroz rojo y vegetales sobrantes


¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí! Varios temas me han apartado de la red e incluso de la cocina. Es más, hasta del mercado. Por eso en varias ocasiones no he sabido qué cocinar, la despensa estaba triste. ¡Si hasta el arroz se nos acabó tras esta receta! Menos mal que ya todo vuelve a la normalidad y la cocina vuelve a estar feliz. 

Hace una semana no sabía ya qué cocinar y pensé en hacer arroz con las verduras que había por la cocina. Cebollas, ajos y un calabacín que trajeron mis padres del pueblo, setas deshidratadas y un tercio de arroz rojo. Si todo es sacar la creatividad en la cocina y tener ganas de comer bien. 
Nombro estas verduras pero cada cual puede usar las que tenga en casa, es una buena manera de usar lo que queda antes de hacer una nueva compra. 

200 grs de arroz rojo 
1 cebolla grande 
2 dientes de ajo 
1 calabacín 
Setas deshidratadas 
Queso parmesano rallado en abundancia 
1 vasito de vino blanco 
Aceite de oliva 
Sal 
Tomillo 

En una olla se calienta agua, cuando rompe a hervir se baja el fuego y se echa el arroz. Se deja unos 40 minutos, siempre algo menos de lo que indique la bolsa. 

En una cazuela de barro se pochan, con un chorrito de aceite, los dientes de ajo y la cebolla picados. Con el fuego bajo y moviendo de vez en cuando. Mientras tanto se pela el calabacín y se corta en dados pequeños. Las setas rehidratadas se cortan también a trocitos. 
Primero se echa el calabacín en la cazuela y se deja pochar unos 10 minutos antes de añadir las setas, la sal y el tomillo. En cualquier momento, si se ve que las verduras sueltan poca agua y se pegan a la cazuela, se añade un poco mas de aceite. 

5 minutos después de echar las setas ya se puede incluir el vino. 3 minutos más y se echa el arroz previamente escurrido. Se remueve con las verduras dos o tres minutos y ya se puede añadir el agua. 
¿Qué agua? Pues agua caliente, no hace falta que haya hervido, con calentarla un poco es suficiente. 
¿Y cuánta? La suficiente como para cubrir las verduras y el arroz. El fuego se deja bajo en todo momento. Hay que remover de vez en cuando. 
¿Cuánto tiempo se deja? Hasta que el agua se evapore del todo, pueden ser de 10 a 15 minutos. No hay que inquietarse si se tarda más, es un plato que tiene que hacerse con tiempo. 

Cuando ya esté casi seco, se echa el queso rallado y se remueve bien para que quede bien derretido y mezclado. De esta manera el arroz queda muy cremoso. Ya se puede apartar del fuego, tapar y dejar reposar unos 10 minutos más. 

Parece muy laborioso pero no es así. Cierto que requiere tiempo pero es de lo más fácil. Y de un día para otro está riquísimo. 

¡Buen provecho!

jueves, 22 de agosto de 2013

Albóndigas al horno y sin pan


¿Albondicidio? No hay que exagerar. Los puristas mejor que se abstengan de seguir leyendo. 
Creo que con los platos de toda la vida, como con todo, hay que renovarse y adaptarse. 

En casa el pan no llega a ponerse duro, cuando compramos pan es para comerlo. En cuanto a hacer las albóndigas en el horno, solo existe un motivo, que sean lo más sanas posibles y poco pesadas. 

¿Por qué voy a detallar como hacer las albóndigas de principio a fin? Aunque parezca mentira no todo el mundo sabe hacerlas. Es más, no me avergüenza decir que yo nunca había hecho. Ahora ya tenemos guardadas en el congelador para la próxima vez... 

300 gramos de carne de ternera picada 
300 gramos de carne de cerdo picada 
1 cebolla
2 dientes de ajo 
1 huevo 
Perejil, orégano o tomillo, las hierbas que más apetezcan 

Lo primero es la carne a usar. Si es una carnicería de confianza es mejor dejarse aconsejar. Si es posible que piquen la carne dos veces nos ahorran trabajo. Si no, se tiene que picar de nuevo en casa. 

Para preparar las albóndigas, en un bol grande se echa la carne, la cebolla y el ajo picados (a poder ser con picadora), el huevo y las hierbas aromáticas que se quieran. Yo agregué un poco de pimienta negra molida también pero va a gustos. Se remueve todo hasta que quede bien mezclado. Sin miedo a usar las manos. 
Ya se pueden hacer las pelotas, del tamaño que se quiera. Si son de tamaño estándar, con estas cantidades salen unas 20 o 22 albóndigas. 
Con el horno precalentado, se meten en el horno repartidas sobre papel vegetal en la bandeja. A unos 200º, unos 9 minutos, se les da la vuelta y otros 9 minutos. Si se quieren mas o menos hechas el tiempo variará, claro. 

¿Nos las comemos así? 
Por supuesto que no, tan sencillo como preparar una salsa de tomate con cebolla, ajo, un chorrito de caldo de verduras, un chorrito de vino blanco y sal. Todo en una cazuela de barro, chup chup, y se añaden las albóndigas para que se empapen. 

Recomendación: preparar este plato, salsa incluida, el día antes para que cojan más sabor. Y si se quieren congelar, mejor en crudo, antes de darles forma. 

No sabía que era tan fácil hacer albóndigas, yo pensando que era exageradamente laborioso. 

¡Buen provecho!

martes, 13 de agosto de 2013

Pasta de espelta casera


Hace ya un tiempo que en casa no comemos pastas refinadas o, lo que vendría a ser lo mismo, de trigo. Espirales de kamut, espaguetis de espelta, macarrones de centeno... hay muchas harinas más sanas que la blanca que encontramos de manera habitual. 
El paso siguiente, he pensado (no sé si buena idea porque el calor me tiene fatal), es hacer la pasta en casa. No solo por saludable. Cabe decir que un kilo de harina integral de espelta cuesta mas o menos lo mismo que medio kilo de pasta y da para muchos más platos. 
Al encontrar recetas no daba crédito de que fuera tan sencillo así que no ha quedado más remedio que ponerlas en práctica. 

100 grs de harina integral de espelta 
1 huevo 
1 chorrito de aceite de oliva 
1 pizca de sal 

Un apunte al respecto de los ingredientes: si se desea hacer más cantidad, basta con añadir un huevo por cada 100 gramos de harina. 
Vamos a ello. 

Se forma un volcán con la harina, se echa en el medio el huevo y se mezcla todo. Un chorrito de aceite al gusto y una pizca de sal. 
Se remueve bien con las manos (lavadas, por favor) hasta que quede una bola mas o menos compacta. 
Se tapa con un trapo y se deja reposar de 10 a 15 minutos. 

Con un rodillo se amasa hasta dejarla muy fina. Lo malo del rodillo es que nunca quedará lo suficientemente fina sin que quiebre porque yo la dejo bastante delgada pero al cocer engorda, tal como se ve en la foto. 

Así engorda la pasta al cocerla

Se pueden cortar tallarines, hacer lasaña, canelones, raviolis... y quien disponga de máquina de hacer pasta ya puede hacer maravillas. 

Por último, en una olla con agua hirviendo, un chorro de aceite y sal, fuego medio, se cuecen de 10 a 15 minutos. Lo mejor es ir probando porque el tiempo depende del grosor. 

Tengo que decir que está deliciosa y es facilísima de hacer.
Solo me queda comprobar si se puede congelar y probar múltiples recetas de masa de pasta. Tendréis noticias al respecto.

¡Buen provecho!

martes, 23 de julio de 2013

Mijo refrescante con aguacate y cebolla


Cuando hace frío estoy deseando que llegue el calor. Y con el que hace estos días estoy deseando que refresque un poco. Si es que hay un punto de temperatura que se da muy pocos días al año en que se está en el paraíso. El resto del tiempo hay que llevarlo lo mejor posible. 
La alimentación ayuda mucho a ello. Ahora lo que apetecen son platos frescos, que quiten calor del cuerpo. 
El mijo, en invierno, se puede preparar con recetas calientes como una sopa, aunque en verano se puede usar como en la siguiente. Muy fresca y también nutritiva gracias al mijo, la cebolla y el aguacate. 

2/3 de taza de mijo 
1 aguacate 
1/2 cebolla 
Zumo de un limón 
1 puñado de nueces picadas 
Aceite de oliva 
Sal 
Taza y media de agua 

Lo mejor es cocer el mijo el día antes, o al menos unas horas, para poder enfriarlo en la nevera. 
Se pone el agua a calentar y cuando hierve se echa el mijo y se baja el fuego. Se deja unos 12 minutos pero lo mejor es ir probando. Si queda agua, se cuela bien y, una vez templado, se mete en la nevera. 

En la picadora se echa la cebolla, el aguacate, un chorrito de aceite, sal al gusto y el zumo de limón. Se tritura hasta que quede casi pastoso, aunque a mi me gusta que se encuentren los trocitos de vez en cuando. Se prueba y si se quiere se añade mas aceite o sal. 
A mi no me gusta abusar de estos ingredientes para que resalte el sabor del limón y del aguacate. 

La "crema" resultante se mezcla con el mijo. 
Cuando se emplata, se esparcen por encima las nueces picadas. 

Dos apuntes. 
Utilicé cebolla normal, no la dulce, y no resultó fuerte ni se repitió, supongo que gracias a la potencia del aguacate y del limón. 
Por otro lado, este plato se puede preparar el día antes o por la mañana y dejarlo listo en la nevera. Perfecto para el tupper veraniego. Y no tengo más que decir. Bueno sí: 

¡Buen provecho!

miércoles, 17 de julio de 2013

Fajitas de salmón y de jamón sin tortillas


¿Extraño? Sí, es inconcebible una fajita sin su correspondiente tortilla. O no.
Hoy en día en cocina se deconstruye, se distorsiona, se desmonta, se recompone y se hace lo que se quiere con los platos de siempre. Si hay cocido deconstruido o gazpacho de sandía ¿por qué no pueden haber fajitas sin tortilla?
Pues dicho y hecho, aquí están, de jamón o de salmón, dependiendo del gusto, a nosotros nos gustan de los dos tipos :)

1 cebolla 
1 pimiento rojo 
1 pimiento verde 
Salmón ahumado fileteado 
Lonchas de jamón ibérico "del bueno" 
Aceite de oliva virgen extra 
Sal 

Tan sencillo como pelar la cebolla, partirla por la mitad y "filetearla". Se lavan los pimientos, se parten en cuatro partes cada uno y luego se cortan tiras finas.
En una sartén con un chorro de aceite ya caliente, se echan los tres ingredientes y se dejan pochar tapados a fuego bajo, removiendo de vez en cuando. No hace falta estar pendiente, se puede estar a otras cosas mientras no se quede la sartén olvidada por el resto de los tiempos.
Cuando las verduras estén pochadas, se apartan del fuego y se dejan templar.


Para emplatar, en cada loncha, sea de salmón sea de jamón, se pone un puñadito de verduras y se enrolla. Si no cierra bien, basta con pinchar un palillo para asegurar la fajita. ¡Y ya está!


Es de lo más fácil que hay, se hace sin esfuerzo y es una cena deliciosa. A mi me han sobrado verduras así que las mezclaré mañana con quinoa y comida solventada.

¡Buen provecho!

miércoles, 10 de julio de 2013

No estoy en huelga, estoy en ola de calor

Que no, que no me han tocado los Euromillones ni me he fugado a un paraíso fiscal, lo que pasa es que la ola de calor me ha dejado desfallecida. Un cambio tan brusco de temperaturas me ha bajado la energía al mínimo de subsistencia. 
También por eso solo entro en la cocina para hacer gazpacho, salmorejo, licuado de sandía o coger una cervecita bien fría de la nevera. 

Bueno, por eso y porque estamos metidos en varias cosas al tiempo... pero eso ya os lo contaré más adelante :)

Cierto que los zumos y los licuados deberían hacerse al momento, por tema de nutrientes, pero es un gusto tener la sandía licuada en la nevera y poder ir en un momento y tomar un vaso fresquito. Da la vida. 

Supongo que los que vivimos en la Península estamos todos mas o menos igual. 
Prometo volver pronto con nuevos platitos. 

¡Buen provecho!