martes, 12 de junio de 2012

Bizcocho de naranja y chocolate: no sin mi vaso de yogur



¿Quién puede resistirse una vez cortado?

Hay leyendas urbanas y luego recetas que han pasado de unos a otros. Hoy en día es facilísimo pasar recetas gracias a internet (y más con los blogs) pero hace años no era así. Las recetas se pasaban entre familiares, amigos y conocidos, apuntándolas en hojas arrancadas de libretas de espiral.
¡Ay qué tragedia cuando se extraviaba una receta!

La primera receta que recibí y aprendí fue la del bizcocho con las medidas del vaso de yogur. ¿Quién no la ha visto? ¡Mítica! Además hace veinte años no abundaban las básculas de cocina así que el medir con el propio vaso era una ventaja muy grande frente a otras recetas. Me pasé veranos en el pueblo haciendo un bizcocho por día, me lo pasaba en grande, y más con huevos recién recogidos, harina de la buena y mi abuela encantada.

Como creo que mucha gente ya conoce la receta tradicional, aquí la incluyo con dos pequeñas variantes: la naranja y el chocolate.

1 yogur natural sin azucarar
1 vaso de yogur de azúcar moreno
1 vaso de yogur de aceite
3 vasos de yogur de harina
3 huevos
1 sobre de levadura seca/química
1 naranja
Pepitas de cobertura de chocolate al gusto... cuantas más mejor

Para empezar se echa el yogur en un bol grande. Se agrega la levadura y la harina poco a poco mientras se remueve, para deshacer bien todos los grumos. Se añade el aceite y se sigue removiendo.
En otro recipiente se baten los huevos para romper las yemas, se agrega el azúcar y se bate bien todo junto.
Se junta todo en el bol, se agrega el zumo de la naranja y las pepitas de chocolate y se remueve de nuevo. Esta vez no he incluido la ralladura de la piel de naranja pero también es buena opción: se consigue un sabor más intenso a naranja.

El horno se puede encender antes de mezclar los ingredientes: arriba y abajo a 200º. Sea del material que sea el molde, hay que huntarlo con un pedacito de mantequilla para evitar que se pegue. Se echa la masa pseudolíquida y al horno.
30 minutos a 180º, a poder ser un nivel por debajo del centro del horno a fin de que no se queme. Pasado este tiempo se apaga el horno y se deja cinco minutos más dentro.

Bizcocho sin desvirgar

Para desayunar, para merendar, como postre o sin motivo, cualquier momento es bueno para comer un trozo.

¡Buen provecho!

lunes, 11 de junio de 2012

Sopa "estival" de melón con yogur a la menta



Yo no tengo problema en tomar sopa caliente todo el año, pero no es muy lógico, sobre todo para cenar en pleno verano. Así que entre gazpachos, salmorejos y sopas frías se ayuda a superar el sofocón provocado por el calor, que no por la edad... creo...

Me parece que no he mencionado todavía que tenemos tres nuevas inquilinas en casa: menta, albahaca y hierbabuena. Voy a hacer todo lo posible para que sobrevivan, algo duro con mi mala mano con las plantas. De momento sol y regar cada día. O eso he leido en foros. Si es que hay foros de cualquier tema, incluso uno solo de colchones que me tiene alucinada.

Creo que me he desviado del tema.
Volviendo a las sopas, hay tres motivos para hacer esta receta: terminar por unos días con el yogur, tomar fruta de temporada y aprovechar que hay menta fresca en casa. Sé que lo repito mucho pero es fácil de hacer y el resultado riquísimo.
Solo hace falta:

1/2 melón
150 grs. de yogur natural
6 u 8 hojas de menta fresca
Opcional: leche y azúcar

Antes de empezar, expreso mi deseo de tener un sacabolas. Cada vez que lo veo mencionado en una receta pregunto "¿por qué no tengo uno??? tiene que ser genial...". Así que si alguien tiene un sacabolas, que lo aproveche aquí también. Yo me conformo, de momento, con usar una cuchara de postre.

Se sacan cinco o seis bolas del melón por comensal y se dejan en un plato en la nevera. El resto de melón se pela y se echa en la batidora junto con el yogur y las hojas de menta. Se bate bien hasta que no quede ni un trocito de melón. Lo suyo es probarlo.
Si queda demasiado espeso, se añade leche.
Si gusta mucho el dulce, se añade azúcar.
En cuanto se encuentre el punto deseado, se deja en la nevera al menos una hora. Se sirve en recipiente hondo y las bolas de melón a parte para poder tomarlas como se prefiera.
Lo más importante es que esté bien frío y que se tome sin prisas, disfrutándolo.

¡Buen provecho!

sábado, 9 de junio de 2012

Cookies de chocolate: para que Triki no deje las galletas




Casi me da algo el día en que leí que Triki dejaba las galletas para convertirse en vegetariano... Tenía que ser una broma pero no, no lo era, decidieron que para combatir la obesidad infantil en Estados Unidos, tenían que convertir al Cookie monster en ¿Carrot monster? Después de esto se puede decir que se acerca el fin del mundo.
Con ánimo de impedirlo y de conseguir que no se pierda el espíritu del monstruo de las galletas, me he iniciado en el mundo galletil. Bueno, eso y que me encantan las galletas.
Hay muchísimas recetas de cookies de chocolate por la red ¿es posible que tantas como de gazpacho?

Me decanté por las sencillas y entonces, y de casualidad, la niña pimiento dejó su receta de las galletas. Este blog destaca no solo por las recetas, si no también por la estética y esa muñequita pimientil tan simpática, todo un arte.
Leí y releí la receta y al final hice unas modificaciones, pero sin alejarme mucho por miedo a quedarme con un gazapo más...

150 grs. de harina normal
70 grs. de mantequilla
80 grs. de azúcar glas
1/2 sobre de levadura seca (química)
1 huevo
50 grs. de pepitas de cobertura de chocolate (las de Hacendado están muy bien)
70 grs. de nueces peladas

Lo primero es sacar la mantequilla de la nevera para que ablande.
En un cuenco se mezcla la harina y la levadura.

Por otro lado, en un bol grande con unas varillas se bate bien el huevo con el azúcar hasta que quede blanco y tendiendo a espumoso. Se va añadiendo poco a poco la mantequilla: a medida que se añade, se bate para que quede bien mezclado.
Tras este punto se empieza a añadir la harina con el azúcar. De mismo modo se mezcla poco a poco para evitar grumos y conseguir, al final, una masa homogenea.
Se trituran las nueces hasta que queden en trozos muy pequeños pero no reducidas a polvo: queremos encontrarlas al morder las galletas. Se echan las nueces y las pepitas de chocolate y se mezclan hasta quedar repartidas por toda la masa.

Se corta un trozo de papel film largo, se reparte la masa, cual salchichón, y se enrolla: tiene que quedar la masa bien repartida y con un grosor equivalente al círculo de los dedos pulgar e índice formando una O. ¡Toma imagen!
Se deja al menos una hora en la nevera.

Cuando se vayan a preparar las galletas, se enciende el horno arriba y abajo a 200º.
Se desenvuelve el "salami" y se cortan trozos de dos a tres centímetros de grosor.
En la bandeja del horno, sobre papel vegetal, se reparten los trozos, aplastándolos para dejarlos de un centímetro de grosor y con una separación entre unos y otros de unos cuatro centímetros.
Se meten en el horno 15 minutos a 180º y ya están listas.
No hay que dejarse engañar por la textura en caliente: están blandas pero cuando enfrían endurecen.

No pensaba que pudieran quedar tan ricas pero sí, el resultado es espectacular. No hay que asustarse, es mucho más fácil de lo que parece. Ya estoy deseando hacer más... y los que me rodean también.

¡Buen provecho!

jueves, 7 de junio de 2012

Gazpacho como a mi me parece...


Llega el calor y parece obligado el hacer gazpacho y salmorejo. No me gustaron ni uno ni otro hasta que visité Córdoba para vivir la fiesta de las cruces hace unos mayos ya, y me prepararon salmorejo casero. Me lo habían preparado en otras ocasiones pero nunca me había convencido.

¿Cuántas maneras hay de preparar cualquiera de estos dos platos? Pues creo que tantas como cocineros y cocinillas que lo hacen. Nadie me ha enseñado a hacerlo, ha sido a base de experimentar, aunque muchas veces depende de lo que quede por la nevera.
De todos modos, dejo los ingredientes con las medidas del último que preparé.

8 tomates de tipo pera
1 pimiento rojo
1 pimiento verde de los finos y largos
1 pepino
1 cebolla
1 diente de ajo 
Aceite de oliva
Vinagre de jerez
Sal

Se llenan dos tercios de una olla con agua y se pone al fuego. Cuando esté caliente, sin necesidad de hervir, se echan los tomates y se dejan cinco minutos. Se sacan y se dejan escurrir mientras enfrían.
Se parten los pimientos en cuatro y se lavan. Un cuarto de cada pimiento se guarda para la guarnición. Se parte la cebolla y se guarda la mitad para la guarnición también. Se pela el pepino y una tercera parte también se aparta.
Lo que no se ha dejado para la guarnición (es decir, 3/4 pimiento rojo, 3/4 pimiento verde, 1/2 cebolla, 1/3 pepino) se mete en la batidora de vaso, licuadora o thermomix. Se añaden los tomates pelados y el diente de ajo y se tritura todo junto.
Yo lo trituro todo antes de echar el aceite, el vinagre y la sal porque así lo voy controlando mejor: es difícil corregir estos tres sabores si se nos va la mano.

Se deja enfriar en la nevera. La guarnición, es decir pepino, pimientos y cebolla, se parten en trozos pequeños.


¡Relación calidad/facilidad insuperable!
Como he comentado, hay tantas recetas como cocinillas así que voy a pedir a todo el que se preste a que me envíe su receta y yo la pongo en práctica.

¡Buen provecho!

martes, 5 de junio de 2012

Pan de yogur y sésamo: ni levadura fresca ni tiempo de espera



El hacer pan casero tiene sus inconvenientes: cuando apetece y te decides a hacerlo, toca esperar horas hasta que la masa sube. Eso pasa con casi todos los panes puesto que incluyen levadura fresca. El único remedio es buscar pan que se haga con levadura química o, como es más conocida, en polvo.
Por otra parte había oído hablar de pan hecho con yogur. Sí, sigo con la pasión yogurtera pero prometo quitármela pronto de encima.
Et voilà! Encontré la receta perfecta: pan de yogur y sésamo.

300 grs. de yogur
300 grs. de harina de fuerza
1 sobre de levadura en polvo
30 grs. de aceite de oliva
1 cucharada pequeñita de sal
Un poquito de leche
Semillas de sésamo

Aproveché la thermomix para hacer las mezclas, todo mucho más rápido. Pero voy a explicarlo en modo tradicional.

En un bol grande se mezcla bien el yogur y el aceite hasta que no se distinga resto de este último. Se agrega sal y levadura mientras se va mezclando y poco a poco se añade la harina sin dejar de remover. Unas cuentas vueltas con una cuchara y se pasa al amasado. Sobre la encimera un poco de harina y se vuelca la masa.
Paciencia porque los 10 minutos de amasado son inevitables pero todo depende del arte y brío que se de cada cual. El resultado tiene que ser una masa homogénea, elástica y poco pegajosa.

Mientras se precalienta el horno a 200 grados, se da forma al pan.
Se puede hacer un solo pan pero yo opté por hacer cuatro panecillos grandes. Para ello se parte la masa en cuatro y se da forma para dejarlos sobre el papel vegetal en la bandeja del horno.
Se les hacen tres cortes transversales a cada uno y se huntan con leche. Lo suyo es usar un pincel de cocina pero, a falta de él, una brocha o los dedos, que están para usarse.
Queda echar semillas de sésamo por encima a gusto del consumidor y listo para ir al horno.
15 minutos con calor por debajo y otros 15 minutos tanto por arriba como por abajo. Se apaga el horno y se dejan otros cinco minutos dentro.


Y con esto ya está listo el pan. Entiendo que si se hace un solo pan o si los panecillos son más pequeños, los tiempos de horneado tienen que adecuarse.

¡Buen provecho!

domingo, 3 de junio de 2012

Rape a la naranja y puerro que sí cruje



Antojo de pescado, en concreto antojo de rape. Como ya es habitual lo primero que hago es buscar en internet y, como casi siempre, los platos que más me convencen aparecen en Gastronomía&Cía o en Directo al paladar.
En esta ocasión no buscaba una receta complicada, más bien algo sencillo y a la vez distinto. Di enseguida con una receta de rape a la naranja con puerro crujiente. Es sencilla si se hace ordenadamente, por eso la voy a explicar por pasos, para que resulte fácil.
Para dos:
4 trozos de cola de rape
250 ml. zumo de naranja recién exprimido
1 puerro
1 huevo 
25 grs. de mantequilla
1 cucharada sopera de azúcar moreno
Aceite de oliva
Sal

Lo dicho, vamos por pasos.

Paso 1. Se quita la espina central de los filetes de rape para dejar trozos limpios. Se dejan escurrir.

Paso 2. Se corta la parte blanca del puerro, se lava, se parte por la mitad y luego en tiras finas.

Paso 3. En una sartén se pone bastante aceite a calentar a fuego fuerte. Una vez caliente, se echa el puerro al cual se le va dando vueltas de vez en cuando. Así hasta que quede tostado.

Paso 4. En una cazuela de barro se echa un poco de aceite y se deja a fuego fuerte. En cuanto esté caliente se echa el rape. Tres minutos por cada lado. Se escurre el aceite para dejar el rape casi seco en la cazuela y se le echa sal. Se añaden 200 ml. de zumo por encima del rape, se baja el fuego, se tapa y se deja 10 minutos.

Paso 5. Se deshace la mantequilla calentándola en el microondas un minuto.

Paso 6. En un recipiente apto para microondas se mezcla el huevo con el azúcar. Una vez mezclado se agrega el zumo de naranja restante (50 ml.) y la mantequilla. Se remueve bien y se calienta un minuto en el microondas. Se remueve el contenido y se vuelve al microondas otro minuto. Se repite esto dos veces más y luego se tritura para dejar una salsa homogénea.

Paso 7. Pasados los diez minutos de cocción del rape, se le da la vuelta, se apaga el fuego y se deja tapado hasta el emplatado.

Ya se puede componer el plato. En la base se echa la salsa de naranja. Encima los trozos de rape que se bañan seguidamente con salsa de la cocción. La cantidad va a gustos. Se finaliza decorando con el puerro.


Parece complicado pero, al igual que una coreografía de danza, basta con seguir los pasos ordenadamente y sin olvidarse ninguno.
Y puedo decir que esta vez sí he conseguido un crujiente, no es de berenjenas pero para este plato es perfecto, no sería lo mismo sin el puerro bien tostado.

¡Buen provecho!

viernes, 1 de junio de 2012

Berenjena casi crujiente con miel


Esta mañana recibí un comentario al respecto de la ensalada con berenjena y salmón del otro día.
Anita propuso, como buena comensal, un contraste de texturas: frente al salmón suave y graso, un crujiente de berenjena. ¡Buena idea! Sí... suena bien... un pequeño problema ¡¡nunca he conseguido que me quede crujiente!!
Me gusta la berenjena frita pero siempre me queda blandengue (que suena peor que blanda sin más). Dispuesta a intentarlo de nuevo, investigué por la red y encontré la opción que describo a continuación.

1 Berenjena
Harina
Agua
Aceite de oliva
Miel
Chutney de manzana golden

Se lava bien la berenjena y se corta a rodajas finas, lo más finas posibles sin dejarse los dedos. Se dejan un rato en el escurridor para que sequen bien. En un plato una buena cantidad de harina. En otro plato hondo, agua.

Se cubre el fondo de una sartén con aceite y el fuego fuerte. En cuanto empiece a humear, se echan rodajas de berenjena que previamente se pasan por harina primero y agua después. Hay que prestar atención puesto que enseguida se "tuesta" la berenjena, se les da la vuelta y se retiran en cuanto se tuesten. Se dejan en un plato sobre el que haya papel de cocina para que suelten el aceite sobrante.
Se tiene que repetir todo esto hasta terminar con la berenjena.

Mucho cuidado con el aceite caliente: ataca. Y mucha paciencia porque no se pueden hacer muchos trozos de vez: si quedan juntos acabarán pegados y no es eso lo que se busca. Queda dejar enfriar y servir.
No he encontrado todavía el punto completamente crujiente que busco, el que produce incluso sonido, pero esta vez he quedado más cerca que nunca.

¿Y se come así sin más?
Pues este plato está buenísimo con miel, y más si es miel de pueblo.
Otra opción es el chutney de manzana golden. Recomiendo el Deluxe del LIDL, no porque me lleve comisión si no porque, sinceramente, está muy bueno.


Una cerveza bien fría completa aporta el toque final.

¡Buen provecho!